miércoles, 7 de noviembre de 2007

Casi pierde un pulmon por unas rueditas

Otra vez en el blog una historia para reírnos de nosotras mismas, porque a pesar de que esto le sucedió a una amiga, a todas las mujeres nos pasan cosas parecidas, con la diferencia que muchas de nosotras no las contamos, pero ella si lo cuenta, porque sabe reírse de si misma y eso está buenísimo, que comparta con sus amigas – como ella misma dice- no solo sus triunfos sino también sus derrotas.
A que mujer no le ha pasado hacerse en alguna oportunidad la canchera y salirle mal. Obviamente hay que tomar ciertas precauciones como lo hizo la protagonista de esta historia.
Fin de semana, debía ir a la Flora a encontrarse con su madre, festejaban justamente el día de la madre.
Agarra el celular y la llama a su querida madre para decirle que la esperara que iría en rollers.
La madre obviamente le dijo que estaba loca, pero obviamente también ya conoce a su hija, mucho no podía decirle.
Para que se den una idea, ella vive a dos cuadras del parque España a la altura de Oroño, tampoco estaba tan lejos!!!!!!! No estoy hablando de una loca de mierda que vive en zona sur o en pleno centro que quiere irse en Rollers hasta La Florida.
En su dpto llegó el momento de la preparación, ya que hacia un buen tiempo que no salía con sus rollers tenia que producirse para la ocasión, calzas, una musculosa ajustada, una gran bincha (que están tan de moda) y unos enormes aros en formas de argollas en color blanco, los lentes de sol ultra top y ya se encontraba lista para salir a levantar suspiros por doquier y pasear por la city en sus rollers después de tanto tiempo.
Sale, baja las escaleras, habré la puerta y sale hacia la calle, cruza la calle caminando, cruza la placita y cuando intento deslizarse sobre las rueditas tuvo que sujetarse en unas barandas que milagrosamente estaban cerca y muy a mano, totalmente agitada, cansada, le dolían las piernas y no había hecho nada, sintió que todo el mundo la miraba, entonces sin que nadie se diera cuenta saca del bolso el inhalador y lo utiliza sin avivar a nadie, no se mejoraba y no le quedó otro remedio que sacarse los rollers y ponerse las chatitas que tenia en su mochila. Seguía sintiendo que todos la observaban, y como no la iban a mirar y ella misma fue la que provocó toda esa situación saliendo del edificio tan luqueada y con esos aires de diva.
Y no tuvo mejor idea que sacar el celular y hablar a los gritos, para que todos escucharan lo que “supuestamente” le había ocurrido.
- Holaaaaa, holaaaaaaaaaa, SIIIIIIII siiii ya te dije que ahora voy, espera que llegue a mi casa me cambie y salgo de inmediato, no te preocupes, siiiiiii ya me apuroooo, espera!!!!!!!!!!!
(obviamente siempre con el dedito en la tecla “end” del celular para cortar cualquier llamado inoportuno que llegara a entrar y así arruinar completamente su plan de engañar a la gente que la observaba, todo para no sentirse tan culpable y tan avergonzada por la situación que acababa de ocurrirle.
Y ahí termino la salida fashion, en realidad caminó sobre las rueditas y no llegó a deslizarse casi nada.
Estuvo a punto de colapsar por un ataque de espasmo, realmente un desastre.
Y nuevamente los vecinos las vieron salir, pero esta vez sin los rollers, en moto, y obviamente sin la bincha, ya no tenía nada que ver la bincha arriba de la moto.
Que se le va hacer, muchas veces suceden estas cosas que nos hacen sentir mal, pero debemos tomarlas con gracia y obviamente compartir con buenas amigas, también evitando que ninguna escriba en un blog para que después termine ventilando estos tipos de papelones ajenos.