miércoles, 26 de noviembre de 2008

El asadito femenino



Desde muy jovencita pensé que no debíamos necesitar de la ayuda masculina, que siempre debíamos arreglanos por nuestra propia cuenta, pero cada vez que salia a la luz la idea del asado, aparecía en mi, el terrible machismo, pensando que eso si era tema solo de hombres, que no habia necesidad de llenarnos de humo para comer un buen pedazo de carne asada si teniamos un hombre cerca. Todas las mujeres tenemos nuestra parte machista, el mejor ejemplo siempre fue mi madre, totalmente machista!!!
El domingo por ejemplo quedamos solas con una amiga en una linda casita con pileta, pero la característica del lugar que nos hizo pensar mucho fue, la temible parrilla.
La sola idea de tenerla cerca todo un fin de semana y sin usarla, hacia que me sienta una fracasada.
El fracaso siempre fue algo que me produjo muchas preocupaciones, y más cuando un fracaso viene aparejado del feminismo absurdo que muchas veces me domina.
Cambie de parecer, me olvide de cada una de las pautas psicológicas de la infancia, aun más fundamentalistas que las actuales.
Me pareció una idiotes tratar de ser infiel a mi parte más docmática, y decidí que ese repentino impulso que me llevo a ser machista por unos años, debía desaparecer de mi vida.
Decidí hacer un asado.
Asado que llevó para iniciarse muchos consejos, la mayoría de mujeres que ya han vivido dicha experiencia y obviamente una (y solo una) opinión masculina.
Obviamente desviare los consejos para evitar ser tan extensa antes de llegar a relatar lo que fue mi experiencia entre el carbón, la parrilla y la carne.
Debo reconocer, eso si, que la mejor opinión fue una masculina, el taxista que me llevó hasta el lugar supo comprender todos mis temores sobre el asunto y trato de consolarme, de la manera más inteligente, hablando nuestro idioma, el idioma de la mujer.
Y fue así como se produjo el dichoso asado, entre algodones que se incendiaron, que mujer no tiene un pedazo de algodón para sacarse el esmalte de las uñas, y el quitaesmalte afortunadamente no fue necesario usarlo, ya que en el lugar había alcohol.
Eso si chicas les doy un consejo, todos los elementos de belleza pueden ser de gran utilidad en nuestras vidas, si algún día carecen de alcohol, pueden usar de mechero unos buenos tampones que serán igualmente de gran utilidad.
Conclusión: Un rico asadito, medio quemadito pero por suerte en la parte de los huesos y medio saladito porque era mentira lo que me aconsejó el tachero, chicas recuerden: Es mentira que la carne absorbe la cantidad de sal parrillera que necesita y el resto no, nunca abusen de la sal.
Una victoria más en esta tarea tan difícil de ser mujer.

4 comentarios:

Endocimia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nerina Thomas dijo...

En buena hora amiga. Lo lograste como tantas otras cosas, que soles proponerte. No se por que intuyo, que sos una rebelde sin causa. Muy lindo el cambio de color del blog y además el video “de película” un abrazo

Ivana dijo...

jajaja me hiciste reir!!!!, que mujer no tuvo esa experiencia!, algunas no... pero de hecho si la mujer que no quiere depender de un hombre para comer un rico asado... mujeres que nos valemos por nosotras mismas...
Besos y me encanto como reformaste el blog esta precioso!!!!!
Besos, Ivana

_MeiA_ dijo...

jajajjaj que bueno!!!


las mujeres no necesitamos nada de los hombres.. lo podemos hacer todo solitas


;-)