domingo, 30 de noviembre de 2008

El complot


Siento que todos están involucrados en un complot en mi contra.
Este fin de semana me he dedicado a estar conmigo misma, no soportaba la idea de ver ninguna cara, y menos que sea conocida.
No tuve la fuerza de apagar el celular, lo puse en vibrador, así estaba al tanto de los mensajes que llegaban.
A veces pareciera que es necesario tratar de desaparecer del planeta tierra para que se den cuenta que uno existe.
Nunca antes había recibido tantas llamadas al día como hoy, salvo el día que publique un aviso en el diario para buscar personal de trabajo.
Como siempre el gran problema es producto de un hombre que quiere manipular mi vida, trabajamos juntos, solo queda eso ahora, pero no me deja despegar.
Intenta a toda costa manejarme la vida y evitar que sea libre, yo como una gran estúpida me prendo en su juego y después sufro las consecuencia, tortícolis por ejemplo.
Son las 6.17 hs y aun sigo despierta, sin la menor idea de irme a la cama, es que todo el día estuve durmiendo, no se donde saque tanto sueño.
Me pone muy nerviosa observar la pintura de mis uñas todas descoloridas, además me estoy comiendo las uñas, ya me baje además un atado de cigarrillos.
Estoy pensando muy seriamente en terminar con este vínculo que tanto me atormenta y no se como, ya saldrá algo de esta cabeza.
Correrme de ese lugar para dar lugar a la entrada de un nuevo hombre a mi vida.
Hombre que más o menos ya se encuentra en vista, pero si no es él, que pase el que le siga.
Algo igual me dice que aquel que tengo marcado tiene algo para que no ponga tantas espectativas ahí.
La idea fundamental es cambiar mi vida laboral de raíz para mejorar mi vida completamente, no es lógico que siga con estos síntomas que no ayudan a que esté tranquila.
Hoy chateando con su amiga pude darme cuenta que se está armando una especie de complot para que yo continue sacrificando mi felicidad a fin de ayudar a esta persona tan egoísta.
Sera que estoy tan mal que no puedo darme cuenta de nada, o esta es la realidad?
Fue como enterarme que me amenazaron a la distancia. No te vayas por que o si no sucede esto ....
Y acá estoy pensando que voy a decir cuando llegue el momento.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El Universo Sobre Mi



A veces resulta complicado poder desprenderse de las cosas que nos hacen mal, sentimos pena por quienes no lo merecen, desechamos nuestro egoísmo cuando más lo necesitamos, como si fuéramos a recibir un premio por ayudar al otro, olvidándonos de nosotras mismas.
Y nos debemos ocupar de nosotras, tratar de superarnos y sentirnos mejor cada día. Pero cuesta!!!!
La culpa muchas veces es tormentosa, pero no siempre hay que validar esa culpa, muchas veces son culpas erróneas que nos hacen sentir mal sin motivo alguno.
Los hombres nos ayudan muchas veces para que suframos de estas culpas injustificadas que no hacen otra cosa que hacernos sentir mal con nosotras mismas, pero debemos evitar seguir permitiéndonos colocarnos en esa situación tan desgastante y frustradota.
Cambiar la actitud hacia la vida es importante, sentirnos más fuerte aunque sea gracias a un lápiz labial mas oscuro, una ropa más llamativa o los eternos y defendidos a muerte por mi, los virtuosos zapatos con sus super tacos, que nos dan la seguridad para lograr todo lo que nos propongamos, aunque muchas piensen que resulta triste la idea de validar esa sensación de super poder, gracias a la utilización de algún artículo sin muchas cualidades superiores, a aquellas les digo que las cualidades las aportamos nosotras mismas y a nuestra necesidad, que es mejor todo esto, que gastar dinero en análisis cuando muchas veces no es necesario llegar a tal punto, cuando el grado de nuestro problema es menor, por mas que nos mortifique.
Y es así, que decidí días pasado comenzar a producirme como lo hacia antes para salir a la calle con toda la seguridad necesaria, para decir lo que tenia que decir en el momento oportuno.
Y salí a la locura cotidiana, con un vestido blanco que se transparentaba, pero no me importaba, con unos zapatos blancos con un moño en cada punta, unos aros enormes color verde acompañándolos con un collar del mismo color y la respectiva cartera. No me importaba estar demasiado producida para el lugar a donde me dirigía, por qué tengo que tener algún acontecimiento importante para verme un poco mejor? Solamente basta las ganas de sentirse bien, y eso es lo que vale.
Las miradas eran lo de menos, es eso justamente lo que nos levanta la autoestima, los piropos y las gansadas que puedan llegar a decir todos esos imbéciles que diariamente deambulan por las calles, siempre tienen algo para evocar, y que sigan así, los necesitamos muchas veces para levantarnos el ánimo aunque ellos nunca se enteren que detrás de todo ese maquillaje se encuentra una mujer hecha pedazos.
Si cada una de nosotras nos sentimos bien, o nos esforzamos a sentirnos excelente, las cosas nos saldrán mucho mejor que antes, de esta manera iremos atrayendo todo lo positivo a nuestro alrededor, olvidándonos de cada uno de los pequeños problemas que nos veníamos haciendo días atrás. Y asi evitar sentir que la carga del universo se encuentra sobre nosotras.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

El asadito femenino



Desde muy jovencita pensé que no debíamos necesitar de la ayuda masculina, que siempre debíamos arreglanos por nuestra propia cuenta, pero cada vez que salia a la luz la idea del asado, aparecía en mi, el terrible machismo, pensando que eso si era tema solo de hombres, que no habia necesidad de llenarnos de humo para comer un buen pedazo de carne asada si teniamos un hombre cerca. Todas las mujeres tenemos nuestra parte machista, el mejor ejemplo siempre fue mi madre, totalmente machista!!!
El domingo por ejemplo quedamos solas con una amiga en una linda casita con pileta, pero la característica del lugar que nos hizo pensar mucho fue, la temible parrilla.
La sola idea de tenerla cerca todo un fin de semana y sin usarla, hacia que me sienta una fracasada.
El fracaso siempre fue algo que me produjo muchas preocupaciones, y más cuando un fracaso viene aparejado del feminismo absurdo que muchas veces me domina.
Cambie de parecer, me olvide de cada una de las pautas psicológicas de la infancia, aun más fundamentalistas que las actuales.
Me pareció una idiotes tratar de ser infiel a mi parte más docmática, y decidí que ese repentino impulso que me llevo a ser machista por unos años, debía desaparecer de mi vida.
Decidí hacer un asado.
Asado que llevó para iniciarse muchos consejos, la mayoría de mujeres que ya han vivido dicha experiencia y obviamente una (y solo una) opinión masculina.
Obviamente desviare los consejos para evitar ser tan extensa antes de llegar a relatar lo que fue mi experiencia entre el carbón, la parrilla y la carne.
Debo reconocer, eso si, que la mejor opinión fue una masculina, el taxista que me llevó hasta el lugar supo comprender todos mis temores sobre el asunto y trato de consolarme, de la manera más inteligente, hablando nuestro idioma, el idioma de la mujer.
Y fue así como se produjo el dichoso asado, entre algodones que se incendiaron, que mujer no tiene un pedazo de algodón para sacarse el esmalte de las uñas, y el quitaesmalte afortunadamente no fue necesario usarlo, ya que en el lugar había alcohol.
Eso si chicas les doy un consejo, todos los elementos de belleza pueden ser de gran utilidad en nuestras vidas, si algún día carecen de alcohol, pueden usar de mechero unos buenos tampones que serán igualmente de gran utilidad.
Conclusión: Un rico asadito, medio quemadito pero por suerte en la parte de los huesos y medio saladito porque era mentira lo que me aconsejó el tachero, chicas recuerden: Es mentira que la carne absorbe la cantidad de sal parrillera que necesita y el resto no, nunca abusen de la sal.
Una victoria más en esta tarea tan difícil de ser mujer.

martes, 18 de noviembre de 2008

La conquista


En la conquista amorosa se produce una especie de juego ambivalente: aproximarse y alejarse, ofrecer y negar, estar interesado e indiferente a la vez. Es un ejercicio de exploración entre dos personas, marcado por sentimientos de atracción recíproca, que pretende bucear en el otro con el fin de ver qué hay dentro. Lo que aquí va a suceder es una especie de asedio, de acometimiento, con el fin de entablar una batalla, una auténtica guerra, para ver quién es capaz e adueñarse del otro.
En éste periodo, el amor no ha aparecido todavía de una forma auténtica y verdadera, sino que se está ensayando, probándose, para observar qué sucede y qué posibilidades tiene de triunfar, de dominar, de vencer y colonizar el corazón de la otra persona.
Los mecanismos que aquí se utilizan son los de "seducción". Seducir es arrastrar hacia uno a esa otra persona mediante una atrayente fascinación multicolor que, en sus comienzos, pretende deslumbrar. De ahí que al principio sea una diversión desafiante y placentera ligada a las apariencias. Los primeros momentos está dominados por lo artificial. Se juega con las palabras, con los gestos, con sus giros y variaciones. La nota placentera a la que aludíamos es simplemente goce, de satisfacción al ir andando esa travesía burlona. Cuando lo que se intercambia es sexualidad, el tema cambia por completo; las relaciones ya nacen sobre una base sensual: se busca y se persigue la relación sexual por encima de todo, y se acepta la posibilidad de que más adelante todo se convierta en algo "más personal", más humano y menos físico.
En toda conquista amorosa hay siempre una cierta pasión por el riesgo y el peligro. No suele faltar un sofisticado coqueteo que lleva a un cierto triunfo de la técnico psicológica. Es la imagen del Don Juan. El hombre experimenta emociones dulces e intensas que son dificiles de expresar la gran mayoría de las veces; pero, por paradójico y extraño que parezca, prefiere luchar, encontrar dificultades, y ser capaz de trazar unas líneas logísticas, unas maniobras guerreras que faciliten su triunfo final. Por eso el arte de la seducción suele estar tejido por las intrigas. Así volvemos a la noción antes citada: el amor como juego, como diversión y rivalidad, a ver quién puede más.
La seducción tiene una parte inconfesable, negativa, de puro amor propio, de absoluta búsqueda de uno mismo, pero también otra porción positiva, generalmente más pequeña y de menos envergadura: calibrar si esa persona es o no adecuada para uno, aunque esto sea tan sólo el telón de fondo.
Por eso el seductor persigue sobre todo la propia satisfacción, y lo suyo se convierte en un "amor narcisista".
Cuando dos personas llegan a conocerse bien y se entienden, se complementan, se saben el uno para el otro, es cuando se alcanza una súbita certeza de que se ha encontrado lo que se buscaba. A la larga no hay ninguna otra relación humana tan importante como ésta, que arranca de ese interés inicial que la mujer despierta en el hombre y viceversa. Vivencia de revelación, puesto que nos descubre la grandeza de la otra persona. Pasamos así del juego de las apariencias, que es la coquetería, al momento de las realidades. El amor es el fin del hombre y el principio de la felicidad.
La revelación pone al descubierto la vida personal: con su pasado, con la fugacidad del presente y empapado de porvenir. La revelación amorosa es una experiencia extraordinaria que trae una promesa de felicidad, de paz , de alegría. Aquí no hay ya sólo ideas, concepciones de la vida, argumentos, sino otra persona que se sitúa en el primer plano de nuestra existencia y la llena. Es un gran momento: el de la decisión de elegir a la persona amada para compartir la vida.
No hay verdadero amor sin elección.
Elegir es, ante todo, ser capaz de seleccionar un cierto tipo humano, un perfil aproximado de esas cuatro notas que muestran el concierto de cada individuo: lo físico, lo psicológico, lo cultural y lo espiritual.
El auténtico amor es selectivo necesariamente, incluso cuando se produce el flechazo. Es preciso detenerse, y otear el horizonte para saber qué está pasando dentro de nosotros y para no dejarnos llevar absolutamente por la corriente veritiginosa de la pasión; poder, en medio de la embriaguez amorosa, estudiar la conveniencia o no de que ese encuentro dual siga adelante o sea frenado.
Ahora bien, conviene poner de manifiesto que la elección amorosa no es muy frecuente. En bastantes casos todo sigue un curso rápido, impulsivo, inmediato, en el que la atracción reside en el encanto físico; por ello, aplicar la cabeza, pensar en la conveniencia o no del mismo va a ser dificil. Esa forma de obrar es, en mi opinión, errónea; y lo es porque una de las consecuencias más dolorosas del amor sin elección obedece a lo que podríamos llamar "errores sentimentales".
No obstante, existe lo que pudiéramos llamar la "recuperación del amor", que consiste en ir hacia él de un modo nuevo, original, distinto..., siempre que haya existido un cierto grado de error en la elección.
Aunque una persona se haya equivocado en un cierto porcentaje, eso puede y debe tener remedio. ¿Cómo?. El amor debe formularse de nuevo, buscando sus raíces en la profundidad, quizá sacrificando algunos aspectos y dándole primacía a otros.
S. Juan de la Cruz decía : "Donde no hay amor, pon amor y recibirás amor".
Fuente: http://www.mercaba.org/Delgado/analisis_ruptura_02.htm


martes, 11 de noviembre de 2008

Piropos indiscretos




Hace un tiempo tuve que evitar dejar de pasar por una plaza rosarina, para no atropellarme con un hippie que se colgaba a hablarme, hasta llego a invitarme a comer a mi casa, siiii asi como lo digo, se invito solito a mi casa.
De ahi en mas comenzé a pasar por una cortada cercana a esa plaza, advirtiendo que a plena luz del dia habia muchos chicos jovenes drogandose, asporando principalmente pegamento, no era un buen lugar por el que pasaba, pero no me importaba, de noche tampoco era muy luminosa, sino todo lo contrario, pero tampoco me importaba, hasta que sucedió lo de ayer, uno de esos chicos llego a perseguirme por tres cuadras a los gritos de "Morocha, morochaaaa!!!!!" yo en ningun monento me di vuelta.
Cooncluision: Volvi a pasar por la plaza.






Ultimamente estoy persibiendo cierta algarabia por parte de todos los masculinos, gorditas, flaquitas, bajitas, altas, todo cae bien para estos muchachotes y no tanto, hasta llego a notar que no les importa verte acompañada para decirte alguna cosa al oido.


Hoy por ejemplo me sucedio algo parecido, estaba acompañada por un caballero no muy caballero pero hombre, estabamos cerrando una puerta, yo agachada poniendo unos candados y pasa un tipo por al lado mio justo cuando me estaba levantando y me piropea al oido, mi acompañante se da vuelta para observar al piropeador y se despide de mi muy cariculico por la situación.


El sabado pasa algo similar, estaba sola esperando para cerrar la misma puerta de la que hablo anteriormente, alguien que estaba caminando detras mio cuando llega a mi espalda estornuda y se le caen dos dientes delanteros en una rejilla que se encuentra en la vereda, yo me agacho a ayudarlo ya que el pobre chico estaba desesperado, le pide ayuda a levantar la rejilla a otro muchachito que pasaba por el lugar y al fin pudo rescatar sus apreciados dientes, lo comico fue que asi como los saco entre la mugre existente dentro de la rejilla asi fueron a parar dentro de su boca, un asco! justo en ese momento llega mi acompañante (si, el mismo al que hago referencia mas arriba) y escucha cuando este chico se despide diciendome: "gracias loca por ayudarme, sos muy linda!"

martes, 4 de noviembre de 2008

El calor y sus estragos


En esta ciudad y aguantando estas altas temperaturas que por momentos hacen que no lo resista.

Encima de todo esto, nosotras las mujeres debemos cuidar un poquito la imagen, que los rollitos traten de no escaparce de las terribles musculosas señidas al cuerpo que no perdonan ni un gramo de mas.

La retención de líquidos que encima no ayuda para nada mas que para incharte mas y mas.

Bebiendo mas líquidos que de costumbres, evitando tomarte una coca para que no se sigan reproduciendo esa pancita tan molesta, pero obviamente (y sin resistencia alguna) cuando aparece la oportunidad de bajarse una cervecita, nadie lo evita, sino todo lo contrario, no nos importa nada y nos tomamos hasta el último sorbo que nos permita refrescar aunque sea solo un instante.