domingo, 26 de mayo de 2013

Que hacer con el rubio

Cuando lo conocí estaba abierta a que entrara a mi vida un nuevo hombre, recién había terminado mi relación con mi ex y el estrés de trabajar juntos era demasiado. Ya les conté que a Ale (o como lo llamé en ese momento) lo conocí en un negocio un sábado por la tarde y luego de ofrecerme llevarme a su negocio (que estaba cerrado) para venderme lo que necesitaba, y luego de intercambiar nuestros números telefónicos nos reencontramos a la semana y media cuando yo estaba vacacionando en Mar de Plata.
Luego de ese viaje perdimos el contacto, yo llegué a Rosario, renuncié a mi trabajo y luego me robaron el celular en la calle y se perdió la conexión, nunca supe si él intentó comunicarse conmigo.
Después de mas o menos tres años nos volvimos a ver cuando yo estaba en Buenos Aires visitando a una amiga, a donde fui a pasar año nuevo con ella. Días previos a que yo viajara a Buenos Aires nos habíamos contactado por Facebook y estuvimos charlando un poco y le comenté que me iba para allá, me dijo que él también iba a estar esos días por ahí, también visitando amigos. 
Coordinamos en volver juntos, pasó a buscarme por el depto.  De mi amiga y nos fuimos en auto hasta Rosario. En el camino me contó algunas novedades de su familia, principalmente de su hermano, me contó que estuvo viviendo un año en Chile y que ahí había conocido a una mujer con la que estuvo conviviendo y que luego decidió volver a Argentina pero ella no quiso seguirlo.
Me contó que después de nuestro viaje en Mar de Plata y gracias a mí comenzó a tomar mate. Cosa rarísima en él y de toda su familia, ya que ninguno lo hace, y cuando él se pone a tomar mates todos lo miran con cara rara.
En Argentina el 90% de la población toma mate, menos aquellas familias muy pitucas, que ven al mate como algo ordinario y antihigiénico.
Llegamos a Rosario y me llevó a un taller mecánico, en donde el dueño era amigo de él. Me di cuenta en el momento, ya que él antes no me lo había adelantado.  En el viaje ya estaba invitándome a ir a su casa de fin de semana en donde estaban sus padres, a toda costa quería presentarme con alguien de su entorno, y como yo no accedí a conocer a sus padres terminó llevándome de prepo a ese lugar para que este amigo me conociera.
Cuando este hombre preguntó de donde me había sacado, el gustosamente se dedicó a contar todo y de nuestro viaje a Mar del Plata.
Luego fuimos a un hotel alojamiento, ya que él estaba parando en la casa de fin de semana y yo ahí no quería ir.
No puedo negar que en todo momento se esforzó en complacerme, pero realmente no me complace plenamente, es un gringo al que le falta la pasión y todo el condimento característico de los morochos.
A pesar de que yo siempre digo que no me interesa tener hijos, ni me imagino siendo madre, no se porque me pasa con él en pensar los hijos hermosos que tendríamos, porque a pesar de que no me mueve ni un pelo en la cama, que creo que es bisexual y todo lo raro de su forma de ser, es un muy lindo rubio de ojos celestes, es inevitable ponerme a pensar las bellas criaturas que podríamos hacer juntos.
Luego de ese encuentro carnal me llevó hasta lo de una amiga que me estaba esperando.
Pasaron varios meses y nos volvimos a ver, no porque tuviera ganas de hacerlo, sino porque  estaba y estoy tan sola, y era el único hombre que me llamaba insistentemente para verme y accedí a darle otra oportunidad, pero tampoco resultó.
El encuentro en esa ocasión fue en un departamento hermoso de un piso entero, que su hermano había alquilado para su nueva futura esposa, pero ésta a último momento desistió con irse a vivir con él, entonces su hermano volvió a la casa de su ex mujer para volver a encaminar la relación. A todo esto su hermano no quiso rescindir el contrato así que le pidió a su hermano que vaya a vivir a él, sin poner ni un peso, ya que su hermano seguía pagando todo.
Lo encontré muchísmo más delgado ya que ahora dejó la carne y se hizo vegetariano, me convido con unas empanadas de verdura que había hecho y hablamos un poco. Su vida seguía igual, así que para hablar de algo me contó la historia de su hermano, sus idas y vuelta con su esposa y con la mujer que había conocido en la separación con la que finalmente no se fue a convivir.
Luego de estar juntos (que nuevamente pasa lo mismo, él termina siempre teniéndome de espaldas, cosa que me molesta que sea siempre así, pero de lo que no me animo a hablar con él) me llevó a lo de una amiga y desde ese momento no nos volvimos a ver.
Ya pasaron más de seis meses de todo esto, y aún sigue llamándome, su último llamado fue hace unos muy pocos días, pero no llegué a contestar, y los llamados anteriores directamente no tuve ganas de contestarlos, cayeron en días super complicados para mí, ya que estaba teniendo problemas familiares relativamente graves.
Hoy en día mi duda es saber si debo escribirle, decirle lo que me pasa con él. Voy muy seguido a Rosario y me tomo el micro para volver a media cuadra de su trabajo, muy posiblemente pueda encontrármelo y me gustaría que no sea un encuentro incomodo.
Me doy cuenta que los padres lo están presionando para que se case y forme su familia, además él quiere hacerlo porque una vez que esto sea un hecho, los padres además de regalarle un depto. Para que viva con su mujer le ponen un negocio para que él mismo lo maneje. Y está claro que él quiere todo eso, pero obviamente no se anima a proponérmelo directamente. Yo preferiría que lo hubiese hecho, porque sería más fácil decirle todo lo que me pasa con él y del porque de mi distancia.
Comenten por favor, necesito de sus opiniones.